Claves de competitividad en el embalaje de distribución

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Diferentes estudios señalan que el 25% de los daños sufridos por las mercancías son atribuidos a pérdidas fortuitas (como accidentes, choques o incendios), que no se pueden evitar. Por tanto, el 75% restante de los daños son previsibles y, si se producen, son generalmente debidos a la utilización de un embalaje deficiente.

Es más, el entorno al que un producto debe sobrevivir desde que es fabricado hasta que llega al cliente final (etapa de distribución) puede resultar muy severo.

Por tanto, el sistema producto–embalaje debe soportar, sin sufrir excesivos daños, todos aquellos riesgos inherentes al proceso logístico que se pueden prevenir, tales como: compresiones, vibraciones, humedad, electricidad estática, calor, frío, cambios de presión, impactos por caídas, inestabilidad, infestación, etcétera.

Ahí reside la importancia del embalaje industrial o embalaje de distribución, que centra el dossier del presente número. Se trata de aquel que se destina al transporte y distribución de productos, cuya función principal es la de garantizar su protección y conservación a lo largo de todo el ciclo logístico.

Y dicha función debe alcanzarse de forma óptima, tanto en resistencia como en costes. El diseño estructural y la selección de materiales son claves para definirlo, y para ello es necesario conocer con precisión todos los riesgos de la distribución de un producto y adaptar el embalaje a cada caso concreto. De ahí la heterogeneidad de las soluciones de embalaje industrial existentes en el mercado.

Además, un embalaje industrial óptimo contempla otros requisitos, como son los de imagen de marca del cliente, el cumplimiento de la normativa internacional para la exportación, o facilitar la reducción de costes logísticos.

Ejemplo de ello es el de Smurfit Kappa, cuyo embalaje ‘Care’ para el transporte de botellas obtuvo recientemente el premio German Packaging. Se trata de un sistema que fija la botella durante el transporte que realizan las empresas proveedoras de este servicio. Debido a su innovadora estructura, el cliente se ahorra aproximadamente un 50% en costes de manipulación.

Otro ejemplo es un embalaje para el sector automoción de la empresa Tecnicarton, que ha sido galardonado recientemente en los premios Worldstar 2013 de Envase y Embalaje. Se trata de un embalaje plegable realizado en cartón ondulado y diseñado para el transporte marítimo de salpicaderos de automóviles. Entre otras ventajas, permite incrementar en un 166% la cantidad de piezas que caben en un contenedor marítimo, ahorrando un 44% de cartón por salpicadero.

Esta reducción de material implica un menor impacto ambiental en el proceso logístico. La sostenibilidad como estrategia de la empresa es otra de las tendencias en el embalaje de distribución, que busca cada vez más el empleo de materiales sostenibles y respetuosos con el Medio Ambiente.

Javier Zabaleta Meri

Director gerente de ITENE

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