El packaging en productos de marca blanca

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Hace un par de fines de semana, como tantas y tantas familias españolas, que aprovechan el sábado para hacer la compra semanal, me acerqué a una importante cadena de distribución. Mientras colocaba en la cinta toda mi compra, me percaté de que un considerable porcentaje de los productos que iba depositando, desde alimentación hasta bebidas, pasando por artículos de cuidado personal o del hogar, eran productos de marca blanca, la marca del propio distribuidor. Y no pude menos que maravillarme ante los cambios que, poco a poco, se han ido produciendo en nuestra manera de comprar, en nuestros hábitos de consumo. De una manera gradual, casi sin hacer ruido, las marcas blancas, tan denostadas en sus inicios, se han ido introduciendo en nuestras vidas y acaparan buena parte de la cesta de la compra.

Y aunque es evidente que las condiciones económicas actuales favorecen la proliferación de las marcas blancas, no sólo es debido a una cuestión de precio: el consumidor no es tonto y si no hay una mínima calidad, no compra. Y la ecuación se completa con el hecho de que las grandes superficies y cadenas de supermercados cada vez están más concienciados de la importancia de dotar de un diseño atractivo al packaging de sus propios productos.

Así pues, metamos en la coctelera precio, calidad y diseño y llegaremos a la evidente conclusión de que, realmente, a día de hoy, son excepciones las marcas blancas que no compiten de igual a igual con las marcas de fabricante de toda la vida. Encontraremos numerosos ejemplos en las páginas de este dossier de mercado que dedicamos al envase para marca blanca. Me gustaría hacer hincapié en la imagen de los envases de este tipo de productos, que cada vez se acerca más -y en ocasiones incluso supera- a la las marcas tradicionales. Diseñadores de packaging de reconocido prestigio han contribuido a lanzar al mercado diseños inteligentes, exuberantes y modernos, que en nada se parecen a los pobres y simplones diseños de hace unos años.

Hay estudios, muchos de ellos interesados, para todos los gustos. En unos se incide en que la mayoría de los españoles prefiere las marcas tradicionales, mientras que otros presentan un panorama mucho más abierto, en el que el consumidor contempla las marcas blancas como una opción más. Se han generado intensas polémicas que, evidentemente, no tratamos de aclarar en estas páginas, pero sí podemos afirmar que el equilibrio de fuerzas ha variado y que el envase de marca blanca actual, en cuestiones de poderío y atractivo visual, no tiene nada que envidiar al envase de marca fabricante tradicional.

También deseo llamar la atención del lector sobre el especial de robótica y automatización que ofrecemos en este número. Por ejemplo, en una completa entrevista, Fernando Vaquerizo, de Omron, explica por qué el mundo del packaging, principalmente fabricantes de maquinaria y usuarios finales, cada vez está más concienciado de que el uso de soluciones robóticas y de automatización reporta multitud de beneficios: ahorros de tiempo, precisión, repetitividad, porcentaje de errores casi inexistente, etcétera.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

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