Optimización del embalaje para el comercio electrónico

zabaleta07

El comercio electrónico batió un nuevo récord de facturación en el año 2012 en España tras ingresar, entre enero y diciembre, 10.455 millones de euros. Esta cifra es un 13,6% superior a la del 2011 (con 9.201 millones de euros), según el Informe de comercio electrónico de la CMT. Estamos hablando de que se realizaron un total de 151,6 millones de compras, lo que supone un crecimiento del 15,7% respecto al año anterior.

Se trata de un sector en pleno crecimiento gracias al avance de las nuevas tecnologías y de la mejora de la seguridad de los mecanismos de pago. Basta con indicar que desde 2007 hasta 2012, el volumen de negocio se ha incrementado un 180% pese a ser un periodo de desaceleración económica.

Un 20,7% de los consumidores, según un estudio de Ontsi, cree que la calidad de la entrega debe mejorar. Precisamente la entrega es el momento de la verdad en el comercio electrónico y forma parte integral de la propuesta de valor al cliente; si un producto está infraembalado y lo recibe en malas condiciones (embalaje defectuoso, roturas), genera gastos adicionales en devolución del producto y reclamaciones.

Para evitarlo se recurre en muchas ocasiones al sobreembalado, generando sobrecostes innecesarios. El coste de la distribución de los productos afecta de forma directa a la viabilidad de la venta por Internet y es muy importante tenerlo en cuenta en el plan de negocio.

El incremento del volumen de negocio en e-commerce obliga a las empresas a plantearse una optimización de los embalajes que utiliza, tanto como modo de prevención frente al aumento de residuos, como por la rentabilidad. El objetivo es diseñar un sistema de embalaje óptimo, que es aquel capaz de minimizar el coste del propio embalaje y del coste derivado de incidencias/daños en el producto.

La mayoría de riesgos se pueden minimizar o reducir si se analizan y se incorporan en el proceso de diseño del embalaje. En este tipo de venta predominan los riesgos mecánicos (daños estáticos por apilamiento de productos, o dinámicos por las caídas, vuelcos, golpes contra las pareces del camión/contenedor, frenazos, aceleraciones, vibraciones, etcétera) y los climáticos (daños por cambios de temperatura durante la distribución).

El envase y embalaje también puede contribuir a incrementar el volumen de negocio del tipo de producto que más handicaps tiene para el comercio electrónico, como son los perecederos. Requieren de transporte en frío y ello implica un coste logístico mayor y asumir riesgos por rotura de la cadena de frío. Conseguir sistemas que contribuyan a disminuir los costes garantizando la seguridad alimentaria es básico, teniendo en cuenta que este tipo de productos tiene márgenes bastante bajos en la distribución.

La incorporación de tecnologías como embalajes isotermos de bajo coste o de envasado activo de los productos puede contribuir a mantener intacta la cadena de frío de los alimentos, generando mayor confianza en los consumidores para la compra-online, y por tanto, alcanzando un volumen necesario de negocio para poder rentabilizar los costes logísticos.

Javier Zabaleta Meri

Director Gerente de ITENE

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