Las posibilidades del embalaje e-commerce

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Esta misma semana recibí en casa, de parte de unos entrañables amigos, una caja de vino. No teman, no estoy divagando, no se extrañen por este comienzo. Este ejemplo me viene como anillo al dedo para introducir el tema central de este número de INFOPACK: el embalaje para comercio electrónico.

La caja, de cartón y con seis botellas, venía impecablemente presentada, en un alarde de creatividad y diseño que dice mucho de la marca y de su apuesta por la imagen. Y qué decir del interior, con cada botella sujeta en un su hueco, debidamente asentada y con los espacios rellenos con un material de amortiguación. Encontré en su interior, además, una pequeña guía con las notas de cata del vino, consejos de conservación e información sobre la bodega.

Inmediatamente me di cuenta de las posibilidades del embalaje e-commerce. Mucho más allá de proteger el contenido, función primordial a la que nunca se puede faltar, y menos en productos quizás más expuestos que otros a sufrir golpes o caídas durante su transporte, el embalaje para comercio electrónico es un vehículo ideal para transmitir imagen, para crear valor de marca. Y es un intangible que, en mi opinión, no está todavía suficientemente valorado, quizás por el rápido, repentino y enorme crecimiento que ha experimentado el comercio electrónico en los últimos tiempos, puesto que el mundo del packaging, con algunas excepciones, empieza ahora a ser consciente de las inmensas posibilidades que ofrece un mercado que en 2012 facturó por encima de los 300.000 millones de Euros sólo en Europa.

Volviendo a la caja de vino, y examinando mis propias sensaciones, me doy cuenta de que mi primera impresión por tan magnífica presentación fue tan grata, que independientemente de que luego el vino me gustara o no, no pude dejar de sentir una espontánea simpatía hacia la marca y una buena predisposición hacia el producto. ¿Se dan cuenta de lo que vale eso?

En Ulabox, el primer supermercado 100% online de España, son plenamente conscientes de ello. Ricardo Ribes, su responsable de logística, nos cuenta en una entrevista por qué cuidan hasta el más mínimo detalle las cajas en las que envían los pedidos al cliente. Otros fabricantes de packaging nos explicarán, también en estas páginas, su experiencia y visión del embalaje para el e-commerce.

Me gustaría también llamar la atención del lector sobre la interesantísima entrevista que nos concede Raúl Sanz, director de operaciones de Polibol, compañía de referencia en el mercado español en el ámbito del envase flexible. Su apuesta por la innovación, a través de la tecnología HD Flexo, que ofrece unos niveles de calidad nunca vistos en la flexografía, es digna de ser reconocida y ampliamente documentada como ejemplo a seguir por el empresariado español que pretende innovar, optimizar recursos y costes, atreverse a exportar y, como consecuencia de todo ello, incrementar las ventas.

Y por último, destacar la inminencia de la nueva edición de Labelexpo Europe, el mayor evento ferial del mundo dedicado a la etiqueta, que se celebra en Bruselas entre el 24 y el 27 de septiembre. Todos los actores principales en este campo estarán presentes en esta ineludible cita para mostrar la maquinaria, materiales y aplicaciones novedosas que pondrán de manifiesto la excelente salud de la que goza el mundo de la etiqueta autoadhesiva.

Sólo me queda desearles a nuestros lectores, clientes y amigos que disfruten de sus más que merecidas vacaciones. En septiembre volvemos a encontrarnos.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Optimización de costes desde el lineal: del SRP al RRP

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El trabajo y el tiempo dedicado al tratamiento y reposición del producto en los lineales de supermercados e hipermercados es una parte de la cadena logística importante en la búsqueda continuada de ahorro y optimización de costes que debe primar en todo proceso de desarrollo de un sistema de embalaje.

El Shelf Ready Packaging (embalaje listo para vender) está diseñado para llegar al lineal sin apenas manipulación, transmitiendo imagen de marca ya que, además de facilitar la reposición del producto, incluye nuevas funciones en su fase final de uso como son las de exposición y capacidad de comunicación.

Las cadenas de distribución trabajan con plataformas de centralización y distribución de productos, que exigen un elevado gasto de manipulación de mercancías y, por tanto, una necesidad de valorar cada vez más todas las fases del proceso logístico que impliquen una reducción de costes. Así surge el Retail Ready Packaging, que además de favorecer una puesta rápida en el lineal con funciones de exposición y marketing, tiene en cuenta todo el proceso de transporte, distribución y logística.

Los requerimientos que debe cumplir un buen RRP son, entre otros: la identificación y atracción óptima del producto; una fácil apertura del embalaje; el reaprovisionamiento inmediato; un aprovechamiento máximo del espacio; y una capacidad alta para el reciclaje.

Ejemplos de todo ello son, por ejemplo, una caja expositora o una bandeja agrupadora para exposición con mensajes atractivos para el consumidor; o directamente la introducción del palet en el lineal para conseguir optimizar el coste de manipulación desde la plataforma de distribución hasta el punto de venta final.

Respecto a lo último existen diferentes modalidades de RRP. Una paleta transportadora o semipaleta permite la ubicación de producto directamente en el lugar de exposición con uso de bandejas separadoras, o no, en función de los requisitos de rigidez del producto. Por su parte, un Box o semibox facilita la ubicación directa del producto insertada en una caja que abarca a lo ancho y a lo largo todas las dimensione del palet.

Existen por tanto numerosas oportunidades para desarrollar nuevos formatos que permitan seguir aportando ahorro de costes para las cadenas de distribución. En el diseño de estos sistemas de embalaje se deben tener en cuenta todos aspectos decisivos que harán a un producto más o menos competitivo.

Por ejemplo su estructura (sistemas de apertura, calidad de impresión, grosor del material de embalaje, calidad del troquelado en cartón ondulado, etcétera) y su diseño gráfico (capaz de influir en 3 segundos en la decisión de compra del consumidor). También se debe evaluar su resistencia físico-mecánica para superar todos los riesgos del proceso de transporte y distribución, así como los materiales con los que se realizará.

Y, finalmente, es clave calcular cuál es la relación del coste del sistema de envase y embalaje respecto al valor del producto. Existe una dificultad importante a la hora de comparar la efectividad para el todo el proceso de unos sistemas de embalaje listos para la venta y otros.

La apuesta por la innovación y los avances en este ámbito permitirá que las cadenas de distribución cuenten con herramientas de control empresarial Scorecard aplicadas a este tipo de embalajes que les permitan evaluar en cada momento su eficacia y utilidad para las diferentes operaciones, de tal manera que se puedan implementar ágilmente medidas correctoras para obtener el máximo beneficio.

Javier Zabaleta

Director gerente de ITENE

La PLV, una de las palancas de crecimiento del comercio

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Encaramos la recta final antes de las vacaciones veraniegas con un número marcado por la Publicidad en el Lugar de Venta, la PLV, una herramienta para el incremento de las ventas que complementa perfectamente al packaging como último eslabón entre la marca y el consumidor. Y es que, como afirmó José Luis Hernández, presidente de ADIFA-PLV, en un congreso anual de los profesionales de este sector, “la PLV es una de las palancas de crecimiento del sector comercio y es necesario accionarla. Se habla de innovación y creatividad, conceptos que ya están integradas en nuestro ADN, por eso en estos momentos hay que apostar por ser más productivos”.

Efectivamente, los departamentos de marketing cada vez contemplan más el marketing en el retail como un recurso eficaz para potenciar las ventas. La PLV, entendida como cualquier elemento que se coloque en la tienda para intentar captar la atención del consumidor e inducir a la compra, se revela cada vez más como un poderoso instrumento al servicio de las marcas en el lineal de venta. Además, la incorporación de las nuevas tecnologías –digital signage– a la PLV hace que los territorios por explorar en los campos de la creatividad y del comportamiento del consumidor sean inmensos. De todo ellos nos habla Pere Tura, director general de CEGE, una importante compañía especializada en servicios de diseño y producción gráfica con una reconocida trayectoria en la PLV.

Nos gustaría también, una vez más, llamar la atención sobre el envase cosmético como punta de lanza de la innovación, como fiel reflejo de las millonarias inversiones en I+D de las primeras marcas. Ainhara Viñarás, directora de marketing de Shiseido España, uno de los principales fabricantes de cosméticos y fragancias de alta gama del mundo, nos aporta algunas interesantes reflexiones sobre el -fundamental- papel que juega el envase en una marca que vive por y para la imagen.

Drinktec, la mayor feria internacional dedicada al mundo de las bebidas, también será objeto de análisis en nuestras páginas debido al protagonismo cada vez mayor que está adquiriendo el envase y embalaje en sus pabellones. La cita será en septiembre en Alemania y a buen seguro los asistentes se podrán hacer una completa idea de las principales tendencias en packaging para bebidas.

No queremos despedirnos sin hacer hincapié en el gran nivel de excelencia que atraviesa el packaging español, un sector que a pesar de las dificultades económicas persiste en innovar y en aportar nuevas soluciones a las marcas. Prueba de ello son los Premios Líderpack, los más prestigiosos del packaging de nuestro país, cuya decimotercera edición ha puesto de manifiesto que, aunque se reduzcan los presupuestos, la creatividad no tiene límites. Los trabajos premiados, muchos de los cuales los podrá ver el lector en este número, ya circulan por el mercado con gran éxito.

Ecodiseño y envase, cómo serán los embalajes del futuro o la influencia del packaging sobre la decisión de compra, entre otros temas, completan los contenidos de este número.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Adaptación del envase cosmético a las tendencias del mercado

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La industria cosmética está no sólo obligada continuamente a conseguir mejores y más eficientes productos, sino también a mejorar sus envases garantizando la correcta conservación del cosmético, la facilidad en el uso por parte del consumidor y empleándolos como reclamo en el lineal.

Así, uno de los segmentos que más éxito está protagonizando es el de la cosmética “low cost”, productos de muy buena calidad que se ofertan a un precio muy competitivo. Esto es posible gracias a que la producción de grandes volúmenes, la cuota de mercado que han alcanzado y la estrategia de optimización de costes permite a estas empresas ofrecer productos de cuidado personal a un precio muy asequible para el gran público.

Estas líneas de cosméticos, que encontramos en tiendas especializadas, farmacias o cadenas de distribución de gran consumo, están adaptando sus envases a las tendencias del consumidor e incorporando diseños innovadores para seguir garantizando su éxito.

Por ejemplo, la necesidad de optimizar costes perfila la tendencia de estandarizar envases, que pueden ser utilizados por diferentes envasadores. Esto facilita una drástica reducción de stocks de envases, el lanzamiento de nuevas formulaciones y acelera la respuesta a la demanda del cliente.

También es destacable la tendencia creciente desde hace unos años de sustitución de envases de vidrio por materiales plásticos. Supone un ahorro de costes desde un punto de vista logístico al ser un material resistente a las roturas y menos pesado. Por su parte, el vidrio se reserva para segmentos más altos del mercado, ya que otorga a la marca prestigio y lujo, además de ser reciclable eternamente.

Otra vía de ahorro y medida sostenible es la reducción de la cantidad y/o peso del material de envase. Presenta un ahorro en términos económicos tanto en combustible como en materia prima, así como la generación de menos emisiones derivadas de la fase de transporte.

Asimismo, son determinantes las necesidades del consumidor. Por un lado y de forma prioritaria, la de garantizar su seguridad. Aquí existe una inquietud importante de la industria ya que el nuevo Reglamento (CE) n° 1223/2009 no incluye legislación ni directrices específicas para la realización de ensayos de migración de materiales para envases cosméticos. Se espera que, a lo largo de 2014, la Comisión publique directrices para dichos ensayos, que facilitará a la industria realizar las declaraciones de conformidad del material del envase en contacto con la formulación cosmética, utilizando ahora como referencia las de farmacia y alimentación.

También ha crecido la demanda de los productos, naturales, orgánicos y respetuosos con el Medio Ambiente.  Algunas soluciones de envasado permiten la sustitución de envases de plástico por envases de material celulósico, mientras que otras empresas están apostando por el uso de materiales bioplásticos.

Alineada con estas estrategias, el envasado activo se perfila como una oportunidad para la cosmética verde. La incorporación de aditivos cosméticos naturales en la propia estructura del envase permite la reducción de conservantes en la formulación de los cosméticos y tiene un efecto más duradero que la adición directa actual de estas sustancias en la formulación, alargando por tanto la vida útil de estos productos.

Para concluir, la adaptación de todas estas tendencias de envase se debe afrontar desde una visión integral de la cadena de suministro del producto: desde un diseño validado en laboratorio que mantenga el equilibrio entre la reducción de peso y material de envase y sus prestaciones físico-mecánicas para evitar pérdidas en su ciclo de distribución y en el canal de venta; un sistema de envasado adaptado al producto y un control de calidad preciso que garanticen su óptima conservación y la inexistencia de migraciones globales y específicas del material de envase a la formulación; o un estudio de la percepción del consumidor antes del lanzamiento del nuevo envase, entre otros.

Javier Zabaleta

Director gerente de ITENE

La innovación en packaging, fundamental en cosmética y perfumería

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Perfumes y fragancias, cosmética decorativa, productos para el cuidado de la piel, productos para el cuidado del cabello y aseo e higiene constituyen un grupo de productos que todos, en mayor o menor grado, usamos a diario. Desde el principio de los tiempos ha existido una industria dispuesta a satisfacer las expectativas de un público cada vez más amplio y ávido de nuevas fórmulas que le ayuden a mejorar su imagen.

Aunque también la recesión actual ha hecho mella en las ventas, se trata de un sector que en España supera los 7.000 millones de euros anuales y los 70.000 en la Unión Europea. Sin duda, un verdadero motor de las economías.

Es la cosmética y perfumería un sector de gran dinamismo y vitalidad, algo que se percibe en la gran cantidad de lanzamientos de nuevos producto que, casi a diario, llegan al mercado. Se trata de un mercado altamente competitivo en el que el marketing y la necesidad de diferenciación motivan a que las inversiones en I+D+i sean millonarias. Shiseido o L’Oreal, por citar dos gigantes del sector, destinan cifras astronómicas a la innovación, con el objetivo final de conquistar nuevos consumidores. Y en un sector cuyo leitmotiv es la promesa de la belleza, un sector volcado en la imagen, es obligatorio que tarros, tubos, botes o barras de labios sean bellos en sí mismos. Es decir, la innovación en el diseño de los envases juega un papel fundamental para conseguir un incremento en las ventas. El packaging, siempre ágil a la hora de adaptarse a las tendencias, debe saber responder a todos estos lanzamientos de nuevos productos o nuevas reformulaciones de líneas ya existentes.

Además, la inversión en innovación contribuye en mejorar las prestaciones del producto y del envase, la seguridad y su impacto medioambiental, tres parámetros que valoran, y mucho, los consumidores actuales.

Fabricantes de envases de vidrio, metal y plástico para cosmética y perfumería, así como diseñadores de packaging, nos muestran en este número las últimas tendencias de las grandes firmas en lo referente a la presentación de sus creaciones. No nos olvidamos de la nueva reglamentación europea, que entrará en vigor en julio de este año, y que afectará directamente al envase: al entrar en contacto el producto cosmético con el envase, podrían darse interacciones químicas o físicas no deseadas que puedan alterar el producto. Ello obligará al fabricante del envase a revisar todas las sustancias que han participado en la producción para evaluar que sustancias podrían ser cedidas desde el envase hacia el producto, pudiendo ser causa de inestabilidad y degradación del mismo, así como a realizar ensayos de migración.

También queremos dirigir la atención del lector hacia otros asuntos en este número. Uno de ellos, en el que “reincidimos” en INFOPACK, es el de la gran importancia que está adquiriendo la etiqueta de vino ya no sólo como medio imprescindible para la diferenciación en el lineal, sino como verdadero elemento que aporta valor el vino. El Estudio de Diseño Marta Lojo, con gran experiencia en este ámbito, nos explica las claves para el diseño de una etiqueta enológica de éxito. El material empleado, como el lector podrá leer en la entrevista a Xavier Masdevalle, de UPM Raflatac, también contribuye, sin duda alguna, a elevar a la etiqueta para vino, actualmente, a la categoría de obra de arte.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Posibilidades de la electrónica impresa en el envase y etiquetado

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Estos días es noticia la apuesta de Apple por su intención de introducir una pantalla curva, táctil y flexible en sus próximos modelos del popular iPhone, con el objetivo de aprovechar la mayor superficie posible del dispositivo móvil. Incluso en determinadas ferias del sector se han llegado a mostrar dispositivos ligeros totalmente enrollables, que no tardarán en llegar al mercado cuando se consigan comercializar a un precio competitivo.

Esto es posible gracias a la electrónica flexible, que se encuentra en pleno desarrollo y cuenta con unos datos muy prometedores. Se espera que para el 2021 el 56% de los componentes de la electrónica orgánica sean totalmente impresos y el 43% sea no-rígidos o electrónica flexible (conforme a la flexibilidad de los sustratos).

El uso de esta tecnología lo veremos especialmente en el envase y el etiquetado, por las múltiples posibilidades de dotar de valor añadido a los productos, además a unos costes relativamente bajos al simplificar los procesos productivos.

En este sentido, la impresión funcional permitirá la inclusión de materiales inteligentes en sustratos convencionales a gran escala y bajo coste para desarrollar productos con nuevas y mejores propiedades, re-aprovechando técnicas de producción y conocimientos existentes como son las tecnologías de impresión convencionales.

De esta forma, se podrán obtener envases con etiquetas con iluminación OLED que atraen la atención en el lineal o que incluyan transponedores RFID de bajo coste para un control automático de su trazabilidad, conectando al fabricante y al usuario final en tiempo real.

Con esta tecnología también se podrán imprimir en el envase pantallas flexibles, células solares y baterías que permitan dotar de nuevas funciones al producto, como por ejemplo imágenes en movimiento o incluso juegos que le diferencien del resto.

También se podrán añadir a los sustratos directamente etiquetas antifalsificación, que supondrán una garantía contra el fraude y la copia, o indicadores con información útil del producto que contiene como su caducidad, integridad o su frescura y tiempo-temperatura.

La posibilidad de conseguir todo este tipo de indicadores directamente impresos en el material de envase y embalaje, permitirá una mejor integración de estas nuevas aplicaciones en los procesos industriales. Además, y según las características de las tintas utilizadas, se podrán llegar incluso a fabricar circuitos electrónicos comestibles o biodegradables.

La industria está comenzando a explotar esta tecnología con desarrollos en el ámbito de las tintas luminiscentes y dispositivos OLED, entre otros, y los resultados de la continua Investigación y Desarrollo realizada desde hace años permitirán su definitiva implantación.

Como he comentado al principio, hasta la industria más puntera se reinventa constantemente para dotar a sus productos de nuevas funcionalidades y diferenciarse respecto a su feroz competencia. Este mismo principio debe aplicarse a la industria del envase y embalaje y el etiquetado, que puede encontrar en esta tecnología un excelente aliado para conseguir ser más competitiva.

Javier Zabaleta

Director Gerente de ITENE

Retos del packaging en las bebidas no alcohólicas

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Las exportaciones en alimentación y bebidas en 2012 alcanzaron casi los 22.000 millones de euros, lo que supone un 26% del negocio del sector, que se sitúa en torno a los 83.000 millones de euros que representan el 7,6% del PIB: el primer sector industrial de la economía española.

Y para continuar con los datos, sepan los lectores que sólo las bebidas refrescantes, según ANFABRA, la Asociación de Bebidas Refrescantes, aporta a la economía más de 12.000 millones de euros. Hay razones más que suficientes, pues, para afirmar que el sector de las bebidas no alcohólicas tiene un papel clave en la activación del consumo. Es el de bebidas un sector dotado de gran dinamismo y flexibilidad, lo que le permite lanzar decenas de nuevos productos, formatos y sabores cada año. Es un sector capaz de satisfacer las demandas de todo tipo de consumidores, como prueban los lanzamientos que las marcas realizan de bebidas light o isotónicas, impulsados por los hábitos de vida saludables que demandan los consumidores. Cualquier marca de bebida que no ofrezca su versión light no despertará muchas simpatías en el consumidor actual.

Bebidas con o sin gas, bajas en calorías o con azúcar, para hostelería o para gran distribución, para tomar frías o naturales, para deportistas, etcétera. Todas estas variantes dan pie a multitud de formatos de envases y de diferentes materiales, todos y cada uno de ellos concebidos para crear la mejor experiencia de consumo, mucho más allá de la satisfacción que genera la propia bebida. Detrás de todo esto hay una gran competencia tecnológica y una I+D+i que es claramente palpable tan sólo con echarle un vistazo a cualquier lineal de un supermercado: las formas y los diseños están alcanzado la categoría, en algunos casos, de verdaderas obras de arte. Vidrio, metal, plástico (sobre todo PET) y cartón encuentran en la bebida el campo ideal para su lucimiento, para conseguir el objetivo de motivar al cliente a la compra a través de los estímulos emocionales que la marca, con toda su I+D+i personificada en el envase, le puede transmitir en los escasos segundos de atención que le dedicará…

El dossier de mercado de este mes, dedicado a las bebidas no alcohólicas, tratará de arrojar algo de luz sobre los retos a los que se enfrentan los fabricantes de bebidas y las soluciones que encuentran en el campo del packaging para aportar valor a su negocio. La legendaria botella de Granini, que a buen seguro todos los lectores guardan en su memoria, será protagonista destacada de este especial.

Aprovecho también este espacio para destacar la celebración del XV Congreso Nacional de Fabricantes de Etiquetas en Continuo (ANFEC), entre los días 9 y 12 de mayo en Bilbao. Se trata de un evento anual de referencia para conocer las tendencias y las innovadoras soluciones que es capaz de ofrecer una industria tan indispensable y hermanada con el packaging como la de la etiqueta. INFOPACK no faltará a la cita.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Marcas del distribuidor e innovación en envase

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En nuestro país ha habido una larga tradición de fidelidad a las marcas del fabricante (MDF), productos fácilmente reconocibles por el consumidor y percibidos de forma diferenciada y de gran calidad debido a la inversión constante que realizan en marketing, innovación y el desarrollo de nuevos productos. Pero esta tendencia ya ha cambiado, y no sólo por la crisis económica y la necesidad de reducir el importe de la cesta de la compra.

El sector Distribución ha conseguido generar una mayor confianza en el consumidor para elegir sus propios productos, bien a través de sus marcas o marcas del distribuidor (MDD), productos fabricados de forma exclusiva para supermercados e hipermercados. Estas cadenas permanecen en contacto con los consumidores y diseñan nuevos artículos que responden a las necesidades detectadas (calidad, tamaño adecuado, presentación, diseño) a un precio económico.

De hecho, las marcas del distribuidor representan ya cerca de un 44% de la cesta de la compra en alimentación según datos de 2012 y continúa creciendo. Estos datos sitúan a España como el mayor consumidor de estos productos de Europa, según el informe “Scan trends” de Nielsen.

La penetración de la marca del distribuidor es desigual en otros segmentos. Por ejemplo, es mayor en productos de droguería y limpieza (52,7%) que en perfumería e higiene (23,9%). En el sector de bebidas alcanza una cuota del 20,8%, oscilando entre el 57,8% que tiene en la categoría de zumos y el 14,4% en la de bebidas refrescantes. Esto demuestra que determinados segmentos siguen siendo exclusivos para primeras marcas.

En términos económicos, las marcas de supermercados e hipermercados incrementaron la facturación en el pasado ejercicio un 7%, mientras que las enseñas del fabricante mantuvieron estables sus ventas (+0,3%). De hecho, muchas marcas de fabricantes hoy en día invierten más en el desarrollo de productos en función de la orientación y las necesidades marcadas por la distribución y lo valorizan comercializando MDD, ya que se aseguran un volumen importante de ventas al ser el proveedor de referencia; no necesitar promocionar el producto y tener un sitio preferente para la venta, etcétera.

Los fabricantes buscan mantener la marca y ser reconocidos fácilmente en el lineal del súper y el híper, conscientes de que su ventaja radica en la diferenciación. Los distribuidores están consiguiendo que el consumidor perciba sus marcas en condiciones de igualdad con las del fabricante en el lineal, y eso lo están realizando con calidad y una orientación al consumidor, que se consigue con innovación en diseño y sistemas de envase y embalaje.

Un ejemplo significativo lo encontramos en determinados segmentos como los productos de cosmética y cuidado personal. Para aumentar la penetración de la marca de distribución en este segmento, han irrumpido en las cadenas españolas envases atractivos con diseños innovadores que compiten fuertemente en el lineal con la MDF.

Otra tendencia de innovación viene marcada por la propia política corporativa de la cadena de distribución. En este sentido, encontramos desarrollos de envases para MDD que apuestan por la sostenibilidad, creando envases cuya huella de carbono es inferior, los materiales son reciclables o biodegradables, minimizan los embalajes de distribución, etcétera.

También otras cadenas de distribución se centran en la eficiencia de sus procesos logísticos y minimización de dichos costes, y por tanto desarrollan envases y embalajes que permiten transportar los productos de manera más óptima en la cadena de suministro.

En definitiva, tanto marcas de distribuidor como marcas de fabricantes concurren en oferta al consumidor y necesitan seguir innovando en envases, materiales y formatos. Los distribuidores para seguir ofreciendo productos orientados a las necesidades del consumidor y conseguir su fidelización; y los fabricantes para ir siempre con una velocidad mayor que los anteriores para mantenerse en el mercado.

Javier Zabaleta Meri

Director Gerente de ITENE

El packaging en productos de marca blanca

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Hace un par de fines de semana, como tantas y tantas familias españolas, que aprovechan el sábado para hacer la compra semanal, me acerqué a una importante cadena de distribución. Mientras colocaba en la cinta toda mi compra, me percaté de que un considerable porcentaje de los productos que iba depositando, desde alimentación hasta bebidas, pasando por artículos de cuidado personal o del hogar, eran productos de marca blanca, la marca del propio distribuidor. Y no pude menos que maravillarme ante los cambios que, poco a poco, se han ido produciendo en nuestra manera de comprar, en nuestros hábitos de consumo. De una manera gradual, casi sin hacer ruido, las marcas blancas, tan denostadas en sus inicios, se han ido introduciendo en nuestras vidas y acaparan buena parte de la cesta de la compra.

Y aunque es evidente que las condiciones económicas actuales favorecen la proliferación de las marcas blancas, no sólo es debido a una cuestión de precio: el consumidor no es tonto y si no hay una mínima calidad, no compra. Y la ecuación se completa con el hecho de que las grandes superficies y cadenas de supermercados cada vez están más concienciados de la importancia de dotar de un diseño atractivo al packaging de sus propios productos.

Así pues, metamos en la coctelera precio, calidad y diseño y llegaremos a la evidente conclusión de que, realmente, a día de hoy, son excepciones las marcas blancas que no compiten de igual a igual con las marcas de fabricante de toda la vida. Encontraremos numerosos ejemplos en las páginas de este dossier de mercado que dedicamos al envase para marca blanca. Me gustaría hacer hincapié en la imagen de los envases de este tipo de productos, que cada vez se acerca más -y en ocasiones incluso supera- a la las marcas tradicionales. Diseñadores de packaging de reconocido prestigio han contribuido a lanzar al mercado diseños inteligentes, exuberantes y modernos, que en nada se parecen a los pobres y simplones diseños de hace unos años.

Hay estudios, muchos de ellos interesados, para todos los gustos. En unos se incide en que la mayoría de los españoles prefiere las marcas tradicionales, mientras que otros presentan un panorama mucho más abierto, en el que el consumidor contempla las marcas blancas como una opción más. Se han generado intensas polémicas que, evidentemente, no tratamos de aclarar en estas páginas, pero sí podemos afirmar que el equilibrio de fuerzas ha variado y que el envase de marca blanca actual, en cuestiones de poderío y atractivo visual, no tiene nada que envidiar al envase de marca fabricante tradicional.

También deseo llamar la atención del lector sobre el especial de robótica y automatización que ofrecemos en este número. Por ejemplo, en una completa entrevista, Fernando Vaquerizo, de Omron, explica por qué el mundo del packaging, principalmente fabricantes de maquinaria y usuarios finales, cada vez está más concienciado de que el uso de soluciones robóticas y de automatización reporta multitud de beneficios: ahorros de tiempo, precisión, repetitividad, porcentaje de errores casi inexistente, etcétera.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Tecnologías de envase para generar confianza en productos cárnicos

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En los últimos días se ha desatado la polémica en Europa por la detección de material genético de caballo y cerdo en productos como hamburguesas y platos preparados supuestamente realizados de forma íntegra con carne de vacuno. La Comisión Europea ha insistido en que estos hallazgos no suponen peligro sanitario alguno, y más bien obedecen a un problema de “fraude en el etiquetado” del producto.

Organismos como la Autoridad Irlandesa de Seguridad Alimentaria (FSAI) certifican que la detección de trazas de otras especies animales en carne de vacuno es insignificante, no implica riesgo para la salud pública, y es fácilmente achacable al procesado de las mismas.

Sin embargo, generan una enorme desconfianza hacia el producto y hacia las marcas, ya que los usuarios lo consideran un engaño por pagar y consumir un tipo de carne que no querían y por el derecho a elegir el tipo de alimento de forma libre y con conocimiento de causa.

En ese sentido, una de las medidas adoptadas por las autoridades es el Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, que busca de un alto nivel de protección de la salud de los consumidores.

Por ejemplo, define la información nutricional obligatoria a incluir para los alimentos envasados, la obligación de generar unas etiquetas más legibles, con la indicación del país de origen, con información sobre alérgenos contenida en los ingredientes, o incluso añadiendo si incorpora nanomateriales artificiales.

Sin embargo en estos casos, de alguna manera, ha habido un fallo en la trazabilidad de los productos y/o procesado, y es aquí donde la incorporación de la tecnología resulta necesaria para recuperar la confianza de los consumidores.

La demanda de una mayor información puede ser cubierta con envases inteligentes que integren dispositivos en los que, de forma sencilla, se pueda incorporar y controlar toda la información para seguir el rastro del producto cárnico en cada momento de la cadena de suministro.

Permiten conocer dónde se crió el animal, dónde se sacrificó, donde se produjo la transformación y con qué ingredientes o aditivos; su proceso de transporte y distribución, etcétera. De esta manera, es posible abordar de forma precisa la complejidad que supone la trazabilidad de los alimentos cárnicos.

La tecnología permite también el uso de indicadores colorimétricos que cambian de color en función del estado óptimo de consumo del producto, dispositivos que detectan la existencia de agentes patógenos y alertan sobre su caducidad, así como indicadores de tiempo-temperatura que controlan la temperatura del producto y alertan de una posible rotura de la cadena del frío. También pueden incluir etiquetas de autenticidad del producto, lo cual supone un valor añadido en marcas Premium.

Todo ello cubre otra de las preocupaciones de la sociedad, como es el desperdicio de alimentos cárnicos, sustituyendo la inclusión de una fecha de consumo preferente o de caducidad que se realiza de forma estimada por un sistema que indica el estado exacto del producto en cada momento.

También en el sector cárnico se está evolucionando en el uso de tecnologías de envase activo, que permiten alargar la vida de los productos, por ejemplo incorporando conservantes naturales antimicrobianos, o usando tecnologías de envasado por atmósfera modificada (MAP) más sofisticadas. Ello que permite un aumento sensible del número de días de conservación.

En definitiva, la industria cárnica cuenta con las nuevas tecnologías de envasado como aliado para poder, por un lado, cumplir fielmente con la reglamentación europea en materia de seguridad alimentaria; y, por otra parte y más importante, generar y mantener la confianza de los consumidores respecto al producto.

Javier Zabaleta Meri

Director Gerente de ITENE