El packaging protege al consumidor

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Para presentar este nuevo número de INFOPACK, cuyo protagonismo es para el envase de productos cárnicos, me gustaría empezar con una afirmación que realizó en estas mismas páginas, hace algún tiempo, Josep Maria Riera, director de marketing de Esteban Espuña: “en un mural tan saturado como es el del mercado de los elaborados cárnicos, la presentación de los productos es básica en la decisión final de las personas que compran los productos; tan importante es el diseño de la etiqueta como el envase en sí mismo”.

Y yo añadiría que, mucho más allá de la imagen del producto, cuyo papel nunca me cansaré de ponderar, la industria cárnica tiene la obligación de superarse cada día para que su producto, sensible como pocos por su corta vida útil, llegue al consumidor en condiciones de consumo óptimas y con la frescura deseada: en resumen, llevar a la mesa del consumidor alimentos de calidad y seguros. ¿De qué sirve producir un alimento de excepcional calidad si no se puede hacer llegar al consumidor manteniendo todas las propiedades que le confieren dicha excepcionalidad? El packaging, junto con una correcta trazabilidad a lo largo de la cadena de producción y suministro, es el principal aliado de la industria cárnica para llegar al lineal de venta en perfectas condiciones. Las empresas cárnicas son conscientes de ello y buscan en sus proveedores de packaging el socio adecuado que les permita, con sus materiales y tecnologías, prolongar la vida útil de los productos alimentarios (calidad), reducir los residuos (sostenibilidad) y ofrecer una protección máxima de los productos (seguridad). Porque, protegiendo al alimento, el packaging protege al consumidor.

Según ANICE, la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España, la industria cárnica se encuentra “entre los cinco primeros sectores industriales de nuestro país, sólo por detrás de sectores de la dimensión de la industria automovilística, la industria del petróleo y combustibles y la producción y distribución de energía eléctrica”. De hecho, genera una cifra de negocio próxima a los 20.000 millones de euros (el 2% del PIB del país), lo que da una idea de la extraordinaria dimensión del sector cárnico, el primero sin lugar a dudas de la industria española de alimentos y bebidas. Se da la particularidad, además, de que nuestro país es un tradicional elaborador de un gran surtido de embutidos, con el jamón como estandarte. Toda una potencia cárnica, sin duda, que se apoya en el packaging para cumplir las exigencias de frescura, comodidad y seguridad de las cadenas de distribución y del consumidor final. En este dossier de mercado el lector encontrará algunas de las claves.

No nos olvidamos de otros sectores como el del vino, que en Enomaq 2013 ha tenido una importante cita que ha aprovechado INFOPACK para reunir a los diferentes protagonistas de la cadena de producción (bodeguero, impresor, diseñador y proveedor de papel) y analizar la impresionante evolución de la etiqueta autoadhesiva en el mundo del vino en los últimos años.

Precisamente uno de los artífices de esta evolución es Gráficas Varias, cuyo liderazgo en el ámbito de la innovación es reconocido por todo el sector en nuestro país. En reconocimiento a ello, a Gráficas Varias le dedicamos nuestra portada y una interesante entrevista con su director general, Josep Varias.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack

Claves de competitividad en el embalaje de distribución

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Diferentes estudios señalan que el 25% de los daños sufridos por las mercancías son atribuidos a pérdidas fortuitas (como accidentes, choques o incendios), que no se pueden evitar. Por tanto, el 75% restante de los daños son previsibles y, si se producen, son generalmente debidos a la utilización de un embalaje deficiente.

Es más, el entorno al que un producto debe sobrevivir desde que es fabricado hasta que llega al cliente final (etapa de distribución) puede resultar muy severo.

Por tanto, el sistema producto–embalaje debe soportar, sin sufrir excesivos daños, todos aquellos riesgos inherentes al proceso logístico que se pueden prevenir, tales como: compresiones, vibraciones, humedad, electricidad estática, calor, frío, cambios de presión, impactos por caídas, inestabilidad, infestación, etcétera.

Ahí reside la importancia del embalaje industrial o embalaje de distribución, que centra el dossier del presente número. Se trata de aquel que se destina al transporte y distribución de productos, cuya función principal es la de garantizar su protección y conservación a lo largo de todo el ciclo logístico.

Y dicha función debe alcanzarse de forma óptima, tanto en resistencia como en costes. El diseño estructural y la selección de materiales son claves para definirlo, y para ello es necesario conocer con precisión todos los riesgos de la distribución de un producto y adaptar el embalaje a cada caso concreto. De ahí la heterogeneidad de las soluciones de embalaje industrial existentes en el mercado.

Además, un embalaje industrial óptimo contempla otros requisitos, como son los de imagen de marca del cliente, el cumplimiento de la normativa internacional para la exportación, o facilitar la reducción de costes logísticos.

Ejemplo de ello es el de Smurfit Kappa, cuyo embalaje ‘Care’ para el transporte de botellas obtuvo recientemente el premio German Packaging. Se trata de un sistema que fija la botella durante el transporte que realizan las empresas proveedoras de este servicio. Debido a su innovadora estructura, el cliente se ahorra aproximadamente un 50% en costes de manipulación.

Otro ejemplo es un embalaje para el sector automoción de la empresa Tecnicarton, que ha sido galardonado recientemente en los premios Worldstar 2013 de Envase y Embalaje. Se trata de un embalaje plegable realizado en cartón ondulado y diseñado para el transporte marítimo de salpicaderos de automóviles. Entre otras ventajas, permite incrementar en un 166% la cantidad de piezas que caben en un contenedor marítimo, ahorrando un 44% de cartón por salpicadero.

Esta reducción de material implica un menor impacto ambiental en el proceso logístico. La sostenibilidad como estrategia de la empresa es otra de las tendencias en el embalaje de distribución, que busca cada vez más el empleo de materiales sostenibles y respetuosos con el Medio Ambiente.

Javier Zabaleta Meri

Director gerente de ITENE

El embalaje industrial en la cadena de suministro

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El embalaje es uno de los instrumentos clave para la reducción de costes totales en la cadena de suministro”. No es una frase mía, sino de toda una autoridad en la materia como Emin Ataç, director general del grupo de Compras de Material y Piezas de Toyota Motor Europa. Y es que el embalaje industrial está íntimamente ligado a la cadena de suministro y, por ende, al aparato logístico.

Sirva de muestra el caso, por ejemplo, del Grupo Mahou-San Miguel, que este 2012 presentó, después de años de investigación, un palet de plástico reciclado para su pool de cajas de logística inversa que cumple con todos y cada uno de los requisitos de retorno de la inversión: apilabilidad a cuatro metros de altura, calidad, reducción de peso (10 kg por palet), no contaminante y una durabilidad de 15 años. Con ello, la compañía ha ganado en seguridad, capacidad, manejabilidad y reciclaje de sus operaciones logísticas vinculadas al movimiento y transporte de botellas y, por supuesto, ha reducido significativamente sus costes. Porque, hoy en día, es éste el fin último del embalaje industrial, más allá de su natural función de protección del producto embalado.

Sobre esta premisa giran, como podrá observar el lector, los contenidos de este número especial dedicado al “Embalaje Industrial”. El experto proveedor de soluciones de embalaje industrial Tecnicarton, a cuyo premiado embalaje para el transporte de salpicaderos de vehículos dedicamos la portada, afirma en una extensa entrevista que su razón de ser es reducir los costes en la cadena logística. Y desde el punto de vista del usuario de embalaje industrial, como Electrolux, con quien contamos en estas páginas, lo mismo. Todo confluye en un mismo punto: optimización de procesos, entre ellos el embalaje, para reducir costes. Un buen embalaje industrial, diseñado pensando en la cadena de suministro por la que tendrá que discurrir el producto, permite importantes ahorros en gastos de manipulación y almacenaje, operaciones de recepción y entrega de pedidos, transporte, etcétera. Muchas veces, optimizar el proceso y no únicamente los materiales, como suele ser habitual, es lo que verdaderamente aporta valor añadido a la oferta de una empresa.

Nuevos materiales ecoeficientes para el acondicionamiento y protección de productos embalados, contenedores y palets, retos, tendencias e innovación completarán este dossier de mercado dedicado al embalaje industrial.

Pero mucho más encontrará el lector en nuestra páginas. Conoceremos las claves y mecanismos del diseño de productos alimentarios sanos, o más conocidos como light o naturales, así como sus códigos visuales, que han evolucionado en los últimos años notablemente, y que hacen posible que los reconozcamos inmediatamente en el lineal a través del packaging.

Javier Romero, fundador de la revista Infopack